AIRE


EL AIRE
Acariciamos el aire, sin ser conscientes del impulso que nos da para la
vida. Y sin embargo es tan necesario respirar y además hacerlo de manera
satisfactoria, que se nos olvida coger el suficiente cuando al enamorarte de las
cosas bellas se te escapa en un suspiro y cuando la pena te ahoga parece como
si te faltase.
Cuando el ajetreado viaje de la vida, te impone reflexionar para mirar
las sutilezas del ser humano, echamos la vista atrás, encontrando el aire del
camino para querer retenerlo y mimarlo con dulces vaivenes que ensalcen amores
y alegrías. Jugar a caprichosos destinos en los que un soplo de aire no devuelvan
sentimientos bonitos y encuentros compartidos con seres queridos. Y si todavía
no es demasiado tarde abriremos la boca para respirar aire limpio y puro,
conseguiremos engañar al tiempo que siempre esta al acecho. Después muy de tarde en tarde se escuchará el
susurro del viento que caprichosamente va en busca de otros destinos.
Pero cuando el aire te falta, ya ni el amigo se une al consuelo. Queremos retenerlo y conservarlo porque
sabemos que si te falta otras cosas perderemos con ello. Soñaremos con aires distintos que nos
devolverán años perdidos y en el recuerdo encontraremos, que tal vez se nos
olvido respirar cuando mas fuerzas teníamos, pero quizás ocupados en otras cosas, no quisimos darle la importancia que
tenia. Y solo el aire sabe cuando entra a formar parte de
nosotros y cuando quiere abandonarnos pero mientras esta contigo es el vendaval
que lucha por permanecer en tu interior,
como un soplo divino alrededor de tu vida.
El aire que se mezcla con desechos que lo contaminan sin pudor, dan al
traste con las esperanzas de salir al encuentro siempre cambiante de su
fuerza. No quisiera contemplar el
destino si me roban el aire, si no me dejan sentirlo en los poros de mi piel,
si se niegan a concederme el privilegio de sentirlo en mi interior y comprobar
que todavía hay vida en mi ser.
Si te das cuenta hay aires distintos y que a cada cuál le corresponde
el suyo. Los hay que envenenan el
ambiente nada más sentirse libre, pero en cambio, hay otros que se romperían en
mil añicos si creyeran que han causado daño alguno. El aire de la mañana cambia por completo al
salir de paseo por la tarde e incluso se pone de fiesta cuando nota que le
observamos. No, no son iguales ni quieren serlo.
Hay momentos en la vida que lo que más te
gustaría regalar sería aire y no porque solo dispongas de ello, sino porque
crees que tiene un valor insospechado y que pocos son los afortunados que saben
apreciarlo.




oliveria 77 dijo
SOLMAR: cuántas verdades, amiga. El aire es preciosísimo y a veces no lo notamos, es como si de tan naturalizado que lo tenemos, lo ignoramos.
Y hacemos mal.
Hay un aire que he disfrutado siempre que es el de la madrugada, cuando los pájaros se desperezan y lo usan para ensayar sus cantos cotidianos pero bellos. Ese aire es el que "contamina" positivamente, el que me dice desde adentro que hoy puede ser mejor, que puedo ser mejor. También es el que me gusta disfrutar en soledad, porque me voy para adentro mío y me encuentro y parezco nueva.
Y hay una aire más que me fascina, que es el que incumbe a mi trabajo...se lo conoce como eter. Y cuando se enciende la luz roja con el cartelito que dice "aire" es donde comienzo a vivir.
besitoxxxxxx llenos de aire puro (el que más te agrade)
7 Febrero 2008 | 05:58 PM